Bajo el dominio del verde menta, este proyecto residencial, ubicado en Valencia, conjuga clasicismo y modernidad, con una cuidada selección de materiales, texturas y objetos de diseño.

Las paredes, los techos, las carpinterías e incluso parte del mobiliario se integran en un mismo cromatismo, generando una sensación envolvente y unificada. La geometría cobra protagonismo a través de suelos de patrones tridimensionales, celosías verticales y muebles escultóricos de líneas rotundas.

La presencia de elementos clásicos —como columnas acanaladas, molduras decorativas o papel pintado con referencias al arte grecorromano y al teatro ilustrado— dialoga con piezas de diseño contemporáneo, lámparas icónicas y objetos decorativos de fuerte carga simbólica.
La cocina, el salón y el comedor mantienen esta coherencia cromática y formal, mientras que el baño y el dormitorio aportan un giro lúdico gracias a papeles pintados escénicos y techos con rosetones, que aportan teatralidad y dinamismo.
Mint es una casa donde cada detalle ha sido pensado como parte de una puesta en escena total. Esta arquitectura interior no solo busca habitar, sino emocionar, jugando con la luz, el color y la memoria estética colectiva.





La cocina sorprende por su minimalismo cromático y su tratamiento matérico. Las superficies lisas en verde menta contrastan con el potente veteado del revestimiento mural, que recuerda al mármol líquido. El mobiliario se mimetiza con las paredes para dar protagonismo al sobre de trabajo y a los objetos cotidianos, elevados aquí a categoría estética. Un espejo de suelo a techo amplifica visualmente el espacio y multiplica la luz natural.
El baño es quizá la estancia más escenográfica de la vivienda. El papel pintado, que reproduce una sucesión de palcos teatrales con figuras clásicas, convierte al espectador en parte de la obra. El techo rosa con rosetones genera un efecto trompe-l’œil que multiplica la teatralidad. Un taburete rosa empolvado con jarrón escultórico completa esta escena en la que la funcionalidad se transforma en espectáculo.


La zona de tránsito a través de la escalera actúa como columna vertebral del proyecto, uniendo las estancias con una continuidad visual impecable. Las lamas verticales permiten ver sin mostrar, filtrando la luz y generando ritmo. La estantería integrada exhibe piezas decorativas cuidadosamente seleccionadas que refuerzan la narrativa estética. El taburete azul eléctrico introduce un acento cromático disruptivo sin romper la armonía general.

El dormitorio es una cápsula de calma gráfica y confort. El papel pintado, con un patrón arquitectónico en blanco y negro, evoca jardines clásicos y crea profundidad visual. El cabecero tapizado en gris con textura de raya diplomática añade confort y sobriedad. Por su parte, los cojines y la ropa de cama en terciopelo verde y azul remiten a la paleta del conjunto. La mesita negra de formas cilíndricas y la icónica lámpara blanca aportan coherencia formal al diseño.
En contraste con la paleta menta que predomina en el resto de la vivienda, este baño se sumerge en una atmósfera más oscura e intensa, donde el negro, el mármol y el hormigón estructural componen una escena de fuerte carácter. Frente al espejo dorado de inspiración barroca, la silla de diseño icónico en acabado brillante y la lámpara azul eléctrico introducen acentos futuristas. Por su parte, el techo inclinado en hormigón visto subraya la arquitectura original del espacio. El conjunto funciona como una cápsula teatral, sofisticada y sorprendente, que cierra el recorrido por la vivienda con una nota de audacia y contraste.

Ejecución de obra: Cerveró Obras
Diseño de interiores: SS Sigfrido Serra
